martes, 20 de diciembre de 2011

Cristalino como el mar

Y en la serenidad de ese mar que ve a la gente pasar, existe una pregunta pragmática que realza el atardecer en el cielo y que dice así: "si estoy aquí atravesado y atorado, varado, apretujado, amordazado y sin una razón de ser, que estoy haciendo aquí, cómo puedo moverme", a lo que le contestan los años: querido mar, vayas a donde vayas, te muevas a donde te muevas, todo es igual, porque el mundo es igual, por más cosas increíbles que hagas, siempre son las mismas cosas, por mayores experiencias que tengas, siempre son las mismas experiencias, por mayores paisajes que veas, siempre son los mismos paisajes, nada cambia, el mundo es igual, cambia el escenario pero las cosas se quedan igual", por lo que este mar, atorado y escondido, se da cuenta que por más que se mueva sigue ahí, quizá no encima de la misma arena, sino en otra, pero lo que sus ojos vean, sea el lugar que sea, vaya a donde vaya, se encuentra con lo mismo... No hay un cambio, no hay una razón, todo se queda igual, y es aquí donde ese mar se pregunta: "cómo ir más allá..."

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