miércoles, 28 de diciembre de 2011

El trabajo de la vida...

Ayer hablaba con una gran amistad y llegamos a la siguiente conclusión:
El trabajo principal de la vida es contratar a gente para que entre en la vida de cada persona (yo llevo muchos años recibiendo a gente con contratos temporales)…
Unos vienen, unos van, y todo rueda y rueda y termina convirtiéndose en un círculo de amistades, y de gente que existió y que marcó una etapa de tu vida y que de pronto se marchó…
Somos seres sociables? Sí, lo somos, pero no podemos estar mucho tiempo rodeados de la misma gente. Cuando el universo se mueve, nos movemos con él y cada uno de nosotros sigue un camino totalmente distinto a través de las decisiones que tomamos lo que nos hace estar aquí el día de hoy, pero estar allá el día de mañana.
Cuando conocemos una nueva persona, con la cual congeniamos, con la cual reímos con la cual nos divertimos, aprendemos a conocer el verdadero sentido de la amistad, pero como personas sociales estamos destinados a nunca estar al lado de la misma persona, sino cambiar infinitamente de amistades.
Cuando eres ciudadano del mundo esta idea se intensifica aun más. Puede que estés una año con una persona, dos con otra, tres con otra, y cuatro con otra, pero al final un amigo siempre termina yendo en busca de sus sueños, en busca de esa idea que caracteriza a la humanidad, en busca del quién soy, qué hago aquí y cómo me va…
Si la idea es la amistad, aquí o allá qué más da. Hoy en día mediante una red social todos seguimos vinculados. Benditas redes sociales. Bendita humanidad, que sabe que lo que pasó, nunca volverá a pasar…    

martes, 20 de diciembre de 2011

Cristalino como el mar

Y en la serenidad de ese mar que ve a la gente pasar, existe una pregunta pragmática que realza el atardecer en el cielo y que dice así: "si estoy aquí atravesado y atorado, varado, apretujado, amordazado y sin una razón de ser, que estoy haciendo aquí, cómo puedo moverme", a lo que le contestan los años: querido mar, vayas a donde vayas, te muevas a donde te muevas, todo es igual, porque el mundo es igual, por más cosas increíbles que hagas, siempre son las mismas cosas, por mayores experiencias que tengas, siempre son las mismas experiencias, por mayores paisajes que veas, siempre son los mismos paisajes, nada cambia, el mundo es igual, cambia el escenario pero las cosas se quedan igual", por lo que este mar, atorado y escondido, se da cuenta que por más que se mueva sigue ahí, quizá no encima de la misma arena, sino en otra, pero lo que sus ojos vean, sea el lugar que sea, vaya a donde vaya, se encuentra con lo mismo... No hay un cambio, no hay una razón, todo se queda igual, y es aquí donde ese mar se pregunta: "cómo ir más allá..."

Caminando...

Y vas por la calle caminando, y vas descubriendo que lo que va resaltando a tu alrededor son magníficos colores que van recreando la historia del pasar... Que cuando te vas acercando a ese rincón en la esquina de la calle, los colores se comienzan a distorsionar y una nueva historia comienza a aparecer. Vas por la calle caminando y ves a muchas personas caminando y entre más caminas más significante, o insignificante se va haciendo el caminar, porque muchas veces vas caminando y vas viendo lo mismo que habías dejado atrás. Vas caminando y comienza a llover, el agua cae sobre tus hombros y de pronto volteas y viene un coche rojo, ese mismo coche, está mas adelante, pero es verde, y más adelante hay otro que es azul, hay una tienda, hay otra tienda, hay otra tienda, posteriormente una peluquería, más adelante una carnicería, si te fijas más allá, hay un restaurante, y en la siguiente calle es lo mismo. Sigues caminando en el camino que vas llevando te vas dando cuenta que atrás hay algo que estás dejando, te entra nostalgia por lo que estás perdiendo, pues piensas que lo vas perdiendo por dejarlo atrás, pero simplemente vas caminando y vas haciendo cosas que hacen que el pasado se quede atrás y nunca vuelva...